22 de abril de 2010

Rompecabezas

Sucede que llego la locura,
con su calor adictivo,
ya no hay hambre ni dolor,
solo ruido.

Ahora solo escribo para recordar,
en inhumano me convertí,
cada pieza en el lugar correcto
de una perfecta contradicción.

Chocolate

4 de abril de 2010

Chocolate luego existo

Parecía una alucinación, una hermosa vereda cubierta del mas verde pasto de una altura cuidadosamente controlada, era un pasillo de fantasía con esos altos guardianes de hojas moradas tapizando el paisaje, mostraban orgullosamente una fina curva delineando sus troncos y estaban acomodados en pares simulando una imagen de espejo unos a otros, era un largo pasillo de interminable poesía visual. Había hojas en los altos y también regadas por el suelo, por una parte cubriendo un glorioso cielo azul apenas permitiendo su brillo y por la otra una suave mezcla morado y verde transmitiendo aromas vivientes que llenaban mis pensamientos de pureza.
Ahí estaban mis pies descalzos andando por el camino del éxtasis, me di cuenta, que al final de los tiempos la locura siempre concluye su recorrido donde inician los rumbos de la felicidad. La locura es como una madre empujando tierna y delicadamente a su crío a las aguas malas de la libertad, porque empaparse de estas aguas en definitiva te puede dañar dejando cicatrices en lo mas profundo del corazón... La madre locura solo así puede demostrar, que sin importar el peso del dolor el tiempo no se detiene y por lo tanto tampoco se debe detener mi voluntad.
El recorrido hipnotizador en algún momento tenía que terminar y no parece del tipo de parajes que un hombre egoísta pudiera compartir, pero si gustan acompañarme, los invito a bailar, y posiblemente, solo si saben hacerlo con los ojos cerrados al punto de elevarse y volar les contaré donde empezó el camino cuyo único destino pareciera terminar en fatalidad, donde solo un demente se atrevería a caminar.

Chocolate