Ahí estaban mis pies descalzos andando por el camino del éxtasis, me di cuenta, que al final de los tiempos la locura siempre concluye su recorrido donde inician los rumbos de la felicidad. La locura es como una madre empujando tierna y delicadamente a su crío a las aguas malas de la libertad, porque empaparse de estas aguas en definitiva te puede dañar dejando cicatrices en lo mas profundo del corazón... La madre locura solo así puede demostrar, que sin importar el peso del dolor el tiempo no se detiene y por lo tanto tampoco se debe detener mi voluntad.
El recorrido hipnotizador en algún momento tenía que terminar y no parece del tipo de parajes que un hombre egoísta pudiera compartir, pero si gustan acompañarme, los invito a bailar, y posiblemente, solo si saben hacerlo con los ojos cerrados al punto de elevarse y volar les contaré donde empezó el camino cuyo único destino pareciera terminar en fatalidad, donde solo un demente se atrevería a caminar.
Chocolate
Y tantas cosas más por ver!!! Seguiremos viajando contigo.
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