10 de febrero de 2011

Las hormonas.

Hablaban de síndromes y solo padecía un resfriado, aseguraban que el pasado no había forjado en mi un hombre prudente y daban por hecho que era capaz de cometer una locura, una persona así no debía andar libre por la ciudad si tales pensamientos podían tan fácilmente brotar al exterior de mis labios. Yo estaba vestido en esa bata verde sentado sin hablar observando a estos dementes juzgar mi situación, esas eran las consecuencias de entrar a una consulta médica y fingir gravedad de mis síntomas con el único motivo de obtener una cita con esa guapa enfermera de tenis rosas... la cual por cierto ya no estaba ahí.